Formas de a cuidar tu bici

Formas de a cuidar tu bici

Cosas que nunca debes hacerle a tu bici

 

Te ofrecemos unos sencillos consejos para el buen mantenimiento de tu compañera de dos ruedas.  

 

1. Descuidar la limpieza. No se trata de una mera cuestión estética: la bici necesita mantenerse limpia, especialmente tras una rodada en la que ha recibido toneladas de barro. Con un ligero aclarado, podrás eliminar la suciedad y evitr que se quede adherida al cuadro o la transmisión de tu bicicleta. No hacerlo acelerará su desgaste y, en consecuencia, acortará su vida útil. Tampoco es recomendable utilizar agua a presión, ya que algunos componentes podrían resultar dañados. 

 

2. Asegurarla incorrectamente. Aunque pienses que va a ser sólo un momento… olvídate de dejar la bicicleta en la calle sin la protección adecuada. Hazte con un buen candado rígido (mejor una U) y ánclala a un elemento fijo, nunca a un árbol. Así reducirás de manera drástica la posibilidad de sufrir un robo. Créenos: es algo que no deseamos a nadie. 

 

3. No revisar la presión de los neumáticos. Hay quien descuida un elemento fundamental como éste. Lo es. Llevar siempre la presión correcta es una comprobación obligada antes de cada salida. Conviene no pasarse, ni por defecto ni por exceso. Lo primero aumentará el riesgo de sufrir un pinchazo y elevará el esfuerzo de cada pedalada. Lo segundo te expondrá a una mayor posibilidad de sufrir caídas y hará que notes en exceso las irregularidades del terreno. 

 

4. Olvidarte del mantenimiento. Es cierto: una bicicleta no es un coche. Pero eso no implica que te puedas olvidar de ella. Cada componente de la bicicleta requiere de atención por tu parte para que cada salida sea una experiencia inolvidable, y no un paso más hacia una posible avería. Y aunque buena parte de las tareas de mantenimiento las puede hacer cualquiera con un kit sencillo, también conviene que, de vez en cuando, sea un especialista el que eche un vistazo a tu compañera. 

 

5. Apoyarla en cualquier parte (o boca abajo). Es un clásico: haces un alto en el camino y no tienes una pared para que tu bicicleta descanse durante unos minutos, lo que te lleva a apoyarla precariamente sobre un bordillo o ponerla boca abajo. Dos errores de bulto, puedes provocar que los cambios se desajusten.



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